La naturaleza se vuelve navideña

Héctor Molero

Aunque la botánica y la etnobotánica sean algo complejas… a todas las personas nos suenan el acebo, el musgo o el tejo… Son plantas que se han usado tradicionalmente para los adornos navideños, por eso nos planteamos en estas fechas, ¿la naturaleza se vuelve navideña?
Evidentemente, no. Si descentramos el foco en nosotros mismos y lo ponemos en la naturaleza de la que formamos parte, la naturaleza no cambia para ser nuestros adornos en casa. Sin embargo, la naturaleza es un perfecto escenario de colores y experiencias que podemos ver en vivo y en directo. Podemos visitar la sierra de Guadarrama u otras zonas para disfrutar de la vegetación invernal o hacer algunas rutas guiadas de los Centros de Educación Ambiental.
Repasemos un poco estas tres plantas protegidas por la normativa de la Comunidad de Madrid (los agentes forestales de Madrid recuerdan que conlleva sanciones recoger estas especies).

  1. El acebo. El acebo está protegido en todo el territorio por las legislaciones andorrana, española y portuguesa. Además, aparece en los catálogos de especies protegidas o amenazadas de numerosas comunidades autónomas españolas. Si se va a usar como decoración navideña, conviene asegurarse de que procede de viveros o de que su explotación es sostenible y legal.
    Su nombre científico es “Ilex aquifolium”. “Ilex” era el nombre romano de la encina y el naturalista sueco Linneo se lo asignó al acebo por el parecido de sus hojas. “Aquifolium” quiere decir “hojas con espinas”.
    Ya en época de los celtas y los romanos se consideraba una planta sagrada o con fines litúrgicos más tarde. Era una planta que atrae la buena suerte, la fertilidad y la prosperidad y que alejaba los malos espíritus. Desde la etnobotánica, el fruto se usaba como purgante, la corteza y la raíz como emoliente y la madera tan densa para hacer marcos.
    Para profundizar, recomendamos usar Arbolapp y mirar en concreto su ficha.
  2. El musgo. Una de sus características más llamativas para un bosque es que tienen capacidad de absorción del agua y capacidad para irla liberando en función de la sequedad del ambiente. Esto es esencial para evitar desertización y erosión.
    Para multitud de microorganismos el musgo es un hábitat esencial para su alimentación y protección. Contribuyen enormemente en el enriquecimiento del suelo y como lecho para multitud de semillas, favoreciendo la formación del suelo.
    Se les considera también bioindicadores, ya que proliferan en zonas de sombra y humedad y son sensibles a la contaminación y la actividad humana.
  3. El tejo. El tejo está protegido en todo el territorio por las legislaciones andorrana, española y portuguesa. Además, en España aparece en los catálogos de flora amenazada o protegida de numerosas comunidades autónomas.
    Su nombre científico es “Taxus baccata”. “Taxus” es el nombre que los romanos daban a los tejos y a las flechas que hacían con su madera. “Baccata” se refiere al fruto que envuelve a la semilla del tejo y que parece una baya.
    Es un árbol sumamente venenoso, gracias a un alcaloide que se llama “taxina”. Tal era la potencia del veneno, que los guerreros enemigos de los romanos se suicidaban envenenándose antes de ser apresados en la dominación romana. La madera del tejo era muy apreciada por su dureza y flexibilidad. Tiene también mucha trayectoria religiosa y litúrgica. Para profundizar, recomendamos usar Arbolapp y mirar en concreto su ficha.

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