¿Feliz Día de la Bicicleta?

Según el Informe Anual del Programa de Carreteras 2018, las necesidades de movilidad de las personas que usan la bicicleta o que se desplazan caminando siguen sin suplirse. ¿Acaso los ciclistas y los peatones son ciudadanía de segunda? ¿Son los conductores ciudadanía de primera en estas sociedades tan “cochecéntricas”?

Para construir es mejor tener una visión más reconciliadora. En primer lugar, no existen como tal el peatón, el ciclista o el conductor como categoría exclusiva, dado que una persona puede realizar las tres formas de movilidad. Comprender esto es primordial, ya que de esta manera evitamos conflictos al difuminar los “bandos” y nos centramos en las necesidades de la ciudad.

Cualquier persona debería ser capaz de elegir la forma de movilidad más interesante según sus diferentes criterios. De esta manera, usar el coche debería seguir siendo una opción para los trayectos largos o poco adaptados para ir en bicicleta. También puede ser interesante ir en coche si compartimos el trayecto con compañeros de trabajo. Por otro lado, ir en bicicleta puede ser interesante para un trayecto medio o algo más largo si las infraestructuras y nuestra forma física nos lo permiten. Andar debería ser siempre una buena opción para trayectos cortos. Esto son solo algunos ejemplos, asumiendo que todo esto es mucho más complejo.

¿Dónde queda la movilidad sostenible? ¿Por qué se habla tanto de la bicicleta? ¿Por qué existe el día de la bicicleta entonces? No cabe la menor duda de que la bicicleta es uno de los medios de transporte más sostenibles, empezando porque evitamos emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). No olvidemos que muchos países se están comprometiendo a las emisiones cero para el año 2050. Además, la bicicleta supone un ejercicio físico, por lo que promueve la atención a la salud y el deporte. Otro punto interesante es que permite al ciclista conocer el entorno local, lo que resulta siempre beneficioso para el barrio y para la ciudadanía. El Día de la Bicicleta fue declarado como tal el 3 de junio por la Asamblea General de Naciones Unidas “reconociendo la singularidad, la longevidad y la versatilidad de la bicicleta, que lleva en uso dos siglos, y que constituye un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico”. Este día promueve según Naciones Unidas “la organización de marchas de bicicletas para fortalecer la salud física y mental y el bienestar, y desarrollar, así, una cultura de la bicicleta en la sociedad”.

La bicicleta es uno de los medios de transporte más sostenibles, permite al ciclista conocer el entorno local, mejora la salud física y mental, incrementa la esperanza de vida, reduce el sedentarismo, reduce la congestión y el estrés del tráfico, mejora la seguridad vial en su conjunto, minimiza la presión del transporte público, reduce el ruido, genera empleo, favorece la economía local y rural, genera tejido industrial y tecnológico, reduce el gasto sanitario, no genera emisiones, contribuye al ahorro energético…

3 de junio, declarado Día de la Bicicleta por la Asamblea General de Naciones Unidas

A nivel institucional es un día para que las instituciones presten una atención especial a la bicicleta (y al peatón también, ¿por qué no?). Algunas metas interesantes son:

  • Mejorar la seguridad vial integrando formas de movilidad de igual importancia al coche: bicicletas, patinetes, peatones…
  • Diseñar infraestructuras que promuevan la seguridad peatonal y la movilidad en bicicleta, evitando lesiones y enfermedades.
  • Usar la bicicleta como medio para fomentar la tolerancia, el respeto, la inclusión social, la educación física, el desarrollo sostenible… En esencia: transversalizar su uso. Resulta muy interesante la Estrategia Estatal por la Bicicleta, documento muy reciente, de 2019 generado por la Dirección General de Tráfico, en el que se exploran nuevos paradigmas de movilidad en las ciudades. Podemos evitar los altos niveles de congestión, de ruido y de polución. Este documento resume los contenidos de la Estrategia Estatal por la Bicicleta para el periodo 2020-2025, cuyo objetivo es fomentar el uso de la bicicleta en distintos ámbitos. Además, es enormemente práctico ya que incluye 27 instrumentos y más de 100 acciones.

Algunas de las ventajas del uso de la bicicleta extraídas del documentos son: mejora la salud física y mental, incrementa la esperanza de vida, reduce el sedentarismo, reduce la congestión y el estrés del tráfico, mejora la seguridad vial en su conjunto, minimiza la presión del transporte público, reduce el ruido, genera empleo, favorece la economía local y rural, genera tejido industrial y tecnológico, reduce el gasto sanitario, no genera emisiones, contribuye al ahorro energético…

El centro histórico de París será casi completamente peatonal en 2022. Ámsterdam subió el precio de los parquímetros y generó un cambio en la mentalidad social al reducirse el aparcamiento y el tráfico. Bruselas sustituyó el impuesto de circulación por una tasa de kilometraje que repercute a quien use a diario el coche. Vitoria es una ciudad modelos de movilidad y en infraestructuras diversas para la movilidad.

Otro documento enormemente interesante para hacernos conscientes de que existen mil medidas, para todos los gustos, sobre movilidad sostenible es “Ideas y buenas prácticas para la movilidad sostenible” de Ecologistas en Acción.

En todo este contexto de pandemia, hay noticias muy interesantes al respecto en varias ciudades. El centro histórico de París será casi completamente peatonal en 2022. Ámsterdam subió el precio de los parquímetros y generó un cambio en la mentalidad social al reducirse el aparcamiento y el tráfico. Bruselas planificó la sustitución del impuesto de circulación por una tasa de kilometraje. Quien use a diario el coche pagará más y los impuestos irán dirigidos a transporte público o infraestructuras para bicicleta. Vitoria es una de las ciudades españolas que resultaría de modelo para fijarnos en otros modelos de movilidad y en infraestructuras más diversas para la movilidad. Un perfil muy dinámico e interesante para enterarse de estas y otras noticias es el de Mobility Behaviour en Twitter.

Hoy es un buen día para que comprendamos la importancia de diversificar la movilidad por nuestra salud, nuestra sociedad y nuestro planeta.

Héctor Molero Lombarte

Foto de Carl Nenzen Loven en Unsplash

Reapertura de las salas de estudio con reserva previa.

El próximo 1 de junio se reabren las salas de estudio de la Biblioteca Central y Biblioteca Campus Norte con un aforo limitado al 30 %, necesario para respetar la distancia de seguridad. Todos aquellos miembros de la comunidad universitaria de la UNED que quieran utilizar las instalaciones para la lectura o estudio deberán reservar previamente un puesto a través de este formulario. Una vez cumplimentado, se recibirá un correo confirmando los datos de la reserva, así como un recordatorio de la misma el día previo.  

Las opciones de reserva son: 

  • Biblioteca Central en horario de mañana (de 9 a 14 h.) 
  • Biblioteca Central en horario de tarde (de 14 a 19h.) 
  • Biblioteca Campus Norte en horario de mañana (de 9 a 14 h.) 

Además, en la Biblioteca Central, se podrá elegir la planta en la que se desea estudiar, así como si se quiere estudiar en mesa o en el círculo central. Se permitirá un máximo de dos reservas al día (una de mañana y otra de tarde). 

Para poder disfrutar de este servicio es requisito imprescindible ser miembro de nuestra Universidad, por lo que se deberá presentar en el acceso a la biblioteca el carné o documentación que te acredite como miembro de la UNED. 

Al acceder a las salas, se deberá ocupar obligatoriamente el puesto reservado a efectos de poder rastrear a las personas en caso de que surja alguna comunicación sobre positivos en COVID y garantizar la distancia de seguridad. Los usuarios deberán permanecer en la sala de estudio con mascarilla y mantener sus objetos personales sólo en su puesto de lectura. 

En caso de que finalmente no pueda acudir el día de su reserva en el tramo seleccionado, anula tu reserva al recibir el recordatorio para que otro usuario pueda disfrutar del puesto. 

Por otra parte, las estanterías en las que se disponen los fondos habitualmente en libre acceso están balizadas porque no se puede consultar el fondo libremente para garantizar la necesaria cuarentena que deben guardar cuando hayan sido utilizados por una persona. Por tanto, el servicio de préstamo continúa siendo con reserva previa de los documentos que se quiera retirar a través del buscador de la Biblioteca. 

Por último, también las salas de investigadores se reabren tanto en la Biblioteca Central, como en la de Campus Norte con el aforo restringido también al 30%. En este caso el procedimiento de reserva es el habitual. 

La estructura del trabajo académico

Teniendo en cuenta que cada disciplina formativa cuenta con sus propias particularidades, todo trabajo debe cumplir con unos estándares de estructuración, estilo de redacción y maquetación, pues estos conforman los pilares fundamentales para una presentación escrita de calidad.

Todo trabajo debe cumplir con unos estándares de estructuración, estilo de redacción y maquetación

En cuanto a su estructura, en principio, el coordinador del trabajo te indicará los requisitos concretos e indicaciones prácticas sobre la presentación del trabajo. La información debe estar correctamente organizada a modo de párrafos, apartados y subapartados, no dejando ningún punto sin desarrollar y estableciendo un orden. Y aunque cada disciplina presenta sus especificidades, solemos encontrarnos con los siguientes puntos a tratar en su planteamiento: 

  1. Portada: en esta irán todos los datos del autor o autores, el título, el departamento o asignatura para la que presentamos el trabajo. Para escribir el título final de nuestra obra, debemos tener en cuenta tanto la brevedad como su relevancia, seleccionando un título de carácter descriptivo, que informe correctamente del contenido. 
  1. Resumen: una vez finalizado el proyecto, debemos realizar una sinopsis la cual contenga aquellas palabras clave que mejor definan nuestro trabajo. 
  1. Sumario de contenido o índice: de igual manera que el punto anterior, este debe realizarse una vez hemos dado por terminado el trabajo; siguiendo un mismo estilo estético y orden, teniendo en cuenta sus apartados, denominación y la paginación utilizada.  
  1. Introducción: aquí debemos especificar los objetivos y propósitos del proyecto, su relevancia a nivel académico. Dependiendo de la tipología de proyecto, se puede incluir la descripción de los capítulos o apartados, así como el método de trabajo utilizado.  
  1. Desarrollo del tema: conforma la parte principal de la investigación. Deberá tener una organización clara por capítulos y apartados, facilitando la legibilidad y su comprensión. 
  1. Conclusiones finales: mencionaremos los resultados tanto positivos como negativos, fruto de nuestro trabajo de investigación, así como la opinión personal acerca de esta, y los planteamientos que aún nos queden por resolver o mejorar. 
  1. Bibliografía: este proceso, debido a su gran relevancia, es importante realizarlo a medida que avanzamos en el trabajo y consultamos fuentes de información. De este modo, podremos detallar las aportaciones externas de la manera más fidedigna posible, ya que es un comprobante para demostrar la calidad argumental de nuestro trabajo y la veracidad de las fuentes; además de no incurrir en copias de contenido. Para facilitarnos esta tarea podemos recurrir al uso de un gestor bibliográfico como Zotero o Refworks. Consulta los tutoriales que muestran cómo utilizarlos en nuestro canal YouTube. Además, antes de empezar el trabajo es muy importante que elijas  el estilo bibliográfico apropiado a tu área de conocimiento y que lo mantengas en todo el trabajo para citar y referenciar.
  1. Anexos: en ellos se incorpora la información adicional que complementa el trabajo: tablas, fotografías… 

Más sobre cómo elaborar y publicar un trabajo académico 

Foto de Tim Gouw en Unsplash