Mujeres de UNED y Ciencia

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Como cualquier otra actividad humana, la ciencia no es inmune a los prejuicios, y la brecha de género en las actividades de ciencia y tecnología se obstina en persistir. Numerosos estudios sugieren que en una edad muy temprana ya estamos muy condicionados. Según una investigación publicada en Science los niños y niñas de 4 años no perciben la ciencia de forma diferente. A los 5 años, sin embargo, las niñas ya piensan que las ciencias son más difíciles. A los 6 años ya creen que las ciencias son más para los niños. Comienzan entonces a abandonar la idea de que estas materias son para ellas (Bian, Leslie y Cimpian, 2017).

Otras investigaciones apuntan a la falta de referentes: en los materiales educativos de la Educación Secundaria Obligatoria, la presencia de mujeres no llega al 13% en todas las asignaturas (López Navajas, 2014). Aunque a lo largo de la historia muchas mujeres han contribuido al avance del conocimiento en todos los campos científicos, la mayoría de estas aportaciones se desconocen en la actualidad. Sin ejemplos a seguir, sin espejos en los que mirarse, es difícil estimular vocaciones científicas en las niñas e inspirar a generaciones futuras.

El 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia como una llamada al empoderamiento de las mujeres y las niñas y al acceso y participación igualitaria en ciencia. Nosotros lo celebramos presentando las experiencias de diez científicas de la UNED, para contrarrestar esta invisibilidad, superar estereotipos y fomentar el talento femenino en ciencia, tecnología e innovación.

Rosa María Martín Aranda

Química Inorgánica y Química Técnica. Catedrática de Universidad. Vicerrectora de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Divulgación Científica y Vicerrectora Primera de la UNED.

Mi especialidad es la química orgánica y la inorgánica. Esta doble especialidad me permite, por un lado, diseñar nuevos catalizadores inorgánicos selectivos y, por otro lado, estudiar y optimizar reacciones orgánicas de interés industrial para conseguir productos de química fina con buenos rendimientos y altas selectividades. Es un área de la Química Industrial de enorme futuro y que se ha desarrollado mucho en los últimos 30 años. Tiene un gran interés para la sociedad y su bienestar, ya que ofrece avances en alimentación, salud, agricultura, comunicaciones, cosmética, etc.

Desde que nací, he vivido rodeada de familiares y amigos dedicados al mundo de la medicina y la salud. Esta era mi inicial vocación. Mi sueño era ser farmacéutica, para poder hacer fórmulas magistrales. Las boticas me atraen mucho. Siempre tuve muy claro que estudiaría alguna carrera científica.

Decidí estudiar Química gracias a mi profesora de colegio, que siempre nos transmitió el interés por la ciencia y por la investigación. De siempre me gustaba la Filosofía y la Química. Esta profesora me ayudó a decidirme, y aquí estoy dedicada plenamente a la ciencia. Con vocación y disfrutando cada día.

Mis referentes fueron todos los profesores de ciencias del colegio (matemáticas, física, química y biología). Todos ellos excelentes profesores, que inculcaban verdadero interés por la ciencia, siempre con buenos ejemplos prácticos para entender toda la teoría. Dos de ellos eran mujeres, la profesora de química y la profesora de física. Pero lo que más leía eran revistas de Medicina y Humanidades, siempre con la salud como nexo de todo mi interés.

Al llegar a la carrera, la profesora de Geología fue también mi referente en la universidad, pues a la par que nos enseñaba su asignatura, nos contaba sus investigaciones en el hospital, donde analizaba y estudiaba la composición cálculos renales. Sus experiencias me inculcaron interés por la geoquímica. De hecho, gracias a ella hice las dos especialidades. La química orgánica, por mi interés en el mundo farmacéutico, y la inorgánica, por mi interés en el desarrollo de sólidos con propiedades catalíticas. La combinación de ambas, ha resultado ser el hilo conductor de toda mi trayectoria investigadora.

La vocación se va creando y desarrollando cuando se va descubriendo que es posible estudiar y trabajar en lo que realmente te gusta, por difícil que sea… La vocación transforma lo difícil en fácil.

Rosa María Martín Aranda

Creo que la vocación es algo que se va creando y desarrollando en las personas cuando se va descubriendo que siempre es posible estudiar y trabajar en lo que realmente te gusta, por difícil que sea… La vocación transforma lo difícil en fácil. Para fomentar vocaciones científicas, pienso que lo mejor es dedicar tiempo y participar en eventos escolares, desde temprana edad para acercar la ciencia a los más pequeños. Esto es lo que llevo haciendo desde hace más de 25 años.

En cuanto a la lucha contra los estereotipos, mi experiencia me dice que cuanto más esfuerzo invierta la sociedad en acercar la ciencia a los niños y jóvenes, de forma lúdica y divertida, más natural será la visión de la sociedad hacia las mujeres científicas. La educación es clave para anular estereotipos. En eso hemos trabajado recientemente un grupo de profesoras de la UNED, dando a conocer en las aulas, mujeres científicas cuyas aportaciones marcaron la historia, y nunca fueron justamente reconocidas por la sociedad de su tiempo.  Han tenido que pasar muchos años para poner a estas científicas es su lugar y reconocer la valía de sus aportaciones. Uno de los estereotipos que más marcaron mi época de estudiante fue el de 3 amigas veterinarias. En los años 90 del siglo pasado, nadie quería contratar mujeres veterinarias en sus granjas, pues se consideraba un trabajo muy masculino. Mis amigas se resignaban a fundar una clínica de mascotas. Hoy en día, las mujeres ocupan importantes puestos de responsabilidad en este ámbito y nadie duda de su capacidad, fuerza y preparación. Con este ejemplo, se ve que, la mejor forma de romper estereotipos es dar a las mujeres la oportunidad de demostrar que somos igual de capaces que los hombres de desempeñar carreras científicas.

Me parece muy ilustrativo otro ejemplo de mi época. Una compañera de carrera, que estudió química a la vez que yo, en 1990, llegó a ser la primera mujer Química Jefe del cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Una de sus frases es “No es difícil mandar entre 1325 hombres”.  En definitiva, cuando tienes preparación y vocación, todo es posible. Esa es la idea que yo siempre transmito en los colegios cuando vamos a hablar de ciencia.

Rosa María Claramunt Vallespí

Química Orgánica. Catedrática de Universidad. Profesora Emérita.

Mi investigación se desarrolla en el área de la química orgánica, concretamente sobre los compuestos heterocíclicos, que en realidad constituyen más del 80% de dicha especialidad. Estudiamos como obtenerlos, qué métodos son mejores en cuanto a rendimiento, coste y menor impacto ambiental, los caracterizamos por técnicas espectroscópicas como la Resonancia Magnética Nuclear y analizamos sus propiedades físico-químicas y biológicas.

Mi interés por la ciencia y la química se despierta siendo niña, muy relacionado con el uso de productos químicos en mi familia de agricultores del Baix Llobregat. Mi padre hablaba de fertilizantes o abonos, como la urea, el nitrato de amonio o nitrato de Chile, los fosfatos de potasio y su importancia como nutrientes de los vegetales. También del uso de insecticidas para el control de plagas, como el DDT o diclorodifeniltricloroetano, un compuesto organoclorado sintético muy utilizado para todo tipo de cultivos desde la década de los cuarenta hasta el año 1969 en que su uso fue prohibido por su peligrosidad ecológica. Mi madre, una enamorada de la jardinería, utilizaba los mismos productos en pequeña escala y tanto en el campo como en el jardín participamos sus hijas de ayudantes. Ambos nos indicaban como manejarlos, en qué dosis suministrarlos, las precauciones para su conservación, etc. Todo un pequeño tratado de seguridad y peligrosidad de compuestos químicos en el laboratorio.

Más tarde en el bachillerato me motivó la pasión y el saber de la profesora de química Mercé Centrich i Sureda, quién además de dar clases en secundaria era profesora en el departamento de Química Física de la Universidad de Barcelona, lo que la rodeaba de un halo de indudable prestigio. Desempeñaría, además, durante muchos años la labor de dirección del Laboratori Municipal de Barcelona.

Estuve interna en las Escuelas Pías de Barcelona desde primero hasta sexto de Bachillerato y el profesorado de ciencias era mayormente femenino, la de química fue en ese momento mi referente cercano, pero también las de otras disciplinas como física, biología y geología hicieron que no tuviera dudas en el momento de elegir entre letras o ciencias.

En la sociedad, la prensa, los medios digitales, el cine, la literatura, deben incorporar modelos de mujeres científicas tratadas con rigurosidad y no con esa mirada patriarcal con la que se describen. Sus logros son muchas veces minimizados atribuyendo el mérito o la genialidad a los hombres que trabajaron con ellas, padres, hermanos, maridos, colegas.

Rosa María Claramunt Vallespí

Cuando cursaba la Licenciatura de Química (1965-1969) en la Universidad descubrí las figuras de Marie y Pierre Curie y me dediqué a conocer al máximo los detalles tanto personales como profesionales de ambos. Ay, me encantaba la película Madame Curie protagonizada por Greer Garson y Walter Pidgeon. Sí, Marie Curie (Nobel de Física, 1903; Nobel de Química 1911) ha sido una gran referente para mí de modelo científico femenino desde entonces, a la que posteriormente añadí a su hija Irene Joliot-Curie (Nobel de Química 1935) y a su marido Fréderick Joliot que modificó su apellido para preservar un nombre tan ilustre. Vinieron muchas más, Marie Anne Pierrete Paulze, esposa de Lavoisier (Ley de Lavoisier de la conservación de la materia), Dorothy Crowfoot-Hodgkin (Nobel de Química, 1964), etc.

Para fomentar vocaciones científicas en niñas lo más importante es que conozcan la existencia de las mujeres que han participado en la elaboración de la ciencia, introduciendo en los diferentes niveles educativos sus descubrimientos y sus motivaciones. Sin olvidar que la enseñanza de la ciencia debe ser realizada por educadores que conozcan la materia, les guste y sean capaces de mostrar sus facetas más atractivas de manera ágil, destacando la importancia de sus aplicaciones en la vida (ADN, ARN, proteínas, genes) y en la sociedad (fármacos y medicamentos, materiales con propiedades multifuncionales como luminiscencia, almacenamiento de energía, magnetismo, conductividad, liberación controlada de medicamentos, huesos artificiales).

Para luchar contra el binomio hombres-ciencias y mujeres-letras, de nuevo la educación en la etapa escolar y preuniversitaria tiene un papel fundamental para contrarrestarlos. Pero no será suficiente si no se incide en ello en la sociedad, la prensa, los medios digitales, el cine, la literatura, deben incorporar modelos de mujeres científicas tratadas con rigurosidad y no con esa mirada patriarcal con la que se describen. Sus logros son muchas veces minimizados atribuyendo el mérito o la genialidad a los hombres que trabajaron con ellas, padres, hermanos, maridos, colegas.

He intentado contribuir en parte a esta lucha, con la coautoría de dos textos, Las Mujeres en las Ciencias Experimentales (2003) y Mujeres en Ciencia y Tecnología (2013), donde se ha tratado de visibilizar a aquellas mujeres que realizaron descubrimientos y aportaciones relevantes. En ellos aparece una larga lista de científicas, médicas, matronas, enfermeras, radiólogas, farmacéuticas, químicas, físicas, cristalógrafas, astrónomas, matemáticas e informáticas, destacando otras en áreas más tecnológicas como inventoras, ingenieras, arquitectas, astronautas y aviadoras.

Mª Asunción García Mayor

Ciencias Analíticas. Profesora Asociada.

Soy Química Analítica y he investigado en la determinación de residuos de fármacos en alimentos, viendo las posibilidades que hay de tratamiento de las muestras y utilizando diferentes técnicas analíticas, de forma que se puedan determinar las mínimas cantidades posibles de estas sustancias, ya que su presencia en los alimentos puede ocasionar graves problemas de salud pública.

Estudié en un colegio religioso, Divina Pastora, cuyo fundador elaboraba medicinas con productos naturales, y la profesora que tuve la primera vez que me enfrenté con la asignatura de Química fue una religiosa, la madre Pilar, una entusiasta de la Ciencia, que te contagiaba sin que te dieras cuenta. Ella fue mi referente. Cuando era una niña no me planteaba si quería hacer ciencia o no, solía decir que quería ser periodista, a veces decía que médico por complacer a mi madre, hasta que llegué a los 14 o 15 años y me encontré con la asignatura de Física y Química y la profesora que me la impartía. Estudié Química gracias a esta profesora que tuve cuando estaba en 2º de BUP, que consiguió que viera en la Química un campo enormemente atractivo para mí. Descubrí que todo es Química, y eso nos permite usarla para lograr grandes beneficios para la humanidad en multitud de campos: salud, alimentación, medioambiente…

En mí surgió la vocación científica porque tuve un modelo cercano de una mujer que amaba la ciencia y la transmitía con tanto entusiasmo que te hacía soñar con ser como ella. Esa creo que es la forma de fomentar las vocaciones científicas en las niñas.

Mª Asunción García Mayor

En mí surgió la vocación científica porque tuve un modelo cercano de una mujer que amaba la ciencia y la transmitía con tanto entusiasmo que te hacía soñar con ser como ella. Esa creo que es la forma de fomentar las vocaciones científicas en las niñas. Y por eso, hace 15 años decidí compaginar mi trabajo en la UNED con la docencia en un Centro de enseñanza secundaria y bachillerato, para poder transmitir a mis alumnas, y alumnos también, esa pasión por la Ciencia. Es verdad que existen los estereotipos, pero creo que cada vez menos; van desapareciendo si el profesor transmite por igual a chicos y chicas desde pequeñitos. A veces, esos estereotipos vienen marcados por las familias, por eso los docentes deben luchar contra ello.

Mónica Morales Camarzana

Grupo Biología y Toxicología Ambiental. Física Matemática y Fluidos. Vicedecana de Estudiantes e Infraestructura. Profesora Titular de Universidad.

Soy bióloga molecular y trabajo en el Grupo de Biología y Toxicología Ambiental de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Mi línea principal de investigación se centra en estudiar los efectos toxicogenómicos que inducen en los genes diferentes contaminantes emergentes (nanotubos de carbono, oxido de grafeno, micro- y nanoplásticos, nonilfenol (NP), triclosán (TCS), bisfenol A (BPA), etc.) sobre diferentes organismos acuáticos. La finalidad de nuestro trabajo es poder identificar nuevos marcadores moleculares de exposición a estos compuestos emergentes y comprender los mecanismos de acción de estos compuestos.

El desarrollo de la actividad industrial ha producido un aumento de la presencia de diferentes compuestos contaminantes de origen antropogénico en el medio ambiente. Como consecuencia, los seres vivos nos encontramos expuestos a los mismos, y se desconocen muchos de los efectos que pueden tener sobre ellos. Por ello tratamos de estudiar los mecanismos de interacción, de un amplio espectro de contaminantes, con diferentes sistemas y rutas metabólicas de invertebrados a nivel de organismo, centrándonos en el análisis de los cambios en la expresión del genoma, buscando rutas comunes de señalización, dianas de acción y potenciales biomarcadores, con la finalidad de aportar nuevos elementos de evaluación de este tipo de contaminantes en las poblaciones naturales de invertebrados de los ecosistemas acuáticos.

No hubo un momento concreto en el que tuviese claro que quería ser científica. De niña no me planteaba hacer ciencia. En mi generación no había referentes femeninos en los que verme reflejada y creo que mi vocación no surgió en la niñez, más bien un poco más tarde.

Lo que sí recuerdo es que me gustaba todo lo relacionado con la biología y con saber cómo funcionan los organismos. A mí siempre el cuerpo humano me ha parecido una maquina perfecta y me intrigaba mucho conocer su funcionamiento. Así que estas cuestiones me llevaron a estudiar Ciencias Biológicas y después vino todo rodado. Al terminar la licenciatura, empecé mi doctorado en biología molecular y descubrí un mundo que me apasionaba, y desde entonces no he parado de participar en diferentes proyectos de investigación.

No conocí referentes femeninos, los referentes eran hombres. A las mujeres no se les daba visibilidad y creo que hoy en día se les debería dar más visibilidad, ya que en realidad hay muchas mujeres con unas carreras muy importantes y totalmente desconocidas.  Actualmente tengo muchas referentes como Rachel Carson, Rosalind Franklin, Margarita Salas, Nettie Stevens, etc.  pero han tenido que pasar muchos años para que se empiece a hablar de ellas.

Es muy difícil que una niña se imagine de mayor ejerciendo una profesión en la que nunca ha visto mujeres practicándola y, por lo tanto, no tiene modelos que la guíen.

Mónica Morales Camarzana

En mi opinión, los modelos son imprescindibles y debemos cambiar los referentes, que continúan siendo en su gran mayoría masculinos dentro y fuera de los libros. El no tener modelos femeninos en nuestra educación hace que se nos programe desde niñas con una información que indica que ciertos estudios y trabajos están solo al alcance de los hombres. Esto es lo que debemos de cambiar. Es muy difícil que una niña se imagine de mayor ejerciendo una profesión en la que nunca ha visto mujeres practicándola y, por lo tanto, no tiene modelos que la guíen. Todos necesitamos espejos en los que mirarnos. Las STEM (carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) siguen sin atraer el interés de las niñas, en gran medida debido a la falta de referentes.

Los estereotipos deben cambiarse y para hacerlo es necesario que la sociedad tome conciencia de ello. La educación se debe reinventar con docentes educados en perspectiva de género y con una educación más experimental y práctica. Los programas de ciencias en primaria y secundaria deben avivar el interés por conocer y descubrir la ciencia. Los medios de comunicación y la divulgación científica deben ser capaces de hacer la ciencia más cercana y de mostrar mayor número de referentes femeninos. La lucha debe ser con cambios desde diferentes frentes entre ellos desde la educación, una buena política de igualdad y un cambio social.

Cristina González Gaya

Ingeniería de Construcción y Fabricación. Profesora Titular de Universidad.

Investigo en Seguridad y Riesgos industriales, sobre todo los asociados a la Ingeniería de Fabricación y de Construcción.

Realmente no soy científica sino técnica, me dedico a esto porque tengo curiosidad en ver cómo funcionan las cosas, el porqué, y siempre he sido una “manitas”. Me encanta estudiar y aprender.

Desde siempre quise estudiar ingeniería industrial. Creo que, aunque las capacidades se pueden desarrollar, siempre se me dieron muy bien las asignaturas de ciencias: matemáticas, física, química y dibujo y eso ayuda mucho. En el colegio ya me lo decían.

El referente fue mi padre, también Dr. ingeniero industrial y con el cual me llevaba fenomenal. Nunca tuve referentes femeninos.

Creo que se deben dar a conocer todo tipo de profesiones. La ingeniería es preciosa, y creo que, si se conociera a fondo, habría más mujeres ingenieras.

Cristina González Gaya

Creo que se deben dar a conocer todo tipo de profesiones. La ingeniería es preciosa, y creo que, si se conociera a fondo, habría más mujeres ingenieras. Opino que la lucha contra los estereotipos debe nacer de cada persona, a lo largo de toda su vida. El poder estudiar lo que a una le gusta y dedicarte a ello, es una maravilla y yo no tuve ningún impedimento hace ya más de treinta años. Hoy en día el problema que hay es el gran desconocimiento y la falta de “ganas de estudiar mucho” pues es una carrera que requiere muchas horas de estudio y mucho esfuerzo.

Eva Mª Fernández Sánchez

Física Fundamental. Profesora Titular de Universidad.

Mi campo de investigación se enmarca dentro de la física de la materia condensada. Actualmente mi trabajo está enfocado en la búsqueda de nuevos materiales nanométricos para el almacenamiento de hidrógeno

Desde pequeña las asignaturas de ciencias siempre habían sido las que más me gustaban y se me daban mejor. Aunque no tenía claro a qué quería dedicarme si que siempre he sabido que quería hacer algo que estuviera relaciona con la física y las matemáticas, pero no fue hasta cuando estaba terminando la carrera de Física en la Universidad de Valladolid cuando de verdad me planteé dedicarme a la investigación. Uno de los trabajos que realicé en ese momento sobre los agregados atómicos y sus múltiples aplicaciones me gustó tanto que me hizo ver que yo quería dedicarme a estudiar esos sistemas.

Se podría decir que tenía muchos referentes, desde los científicos más conocidos hasta los propios profesores y profesoras que se dedicaban a la investigación. Podría destacar a Marie Curie por ser la primera mujer en recibir un premio Nobel y la única en ganar este galardón en más de una ocasión.

Es esencial que se dé mayor visibilidad a los logros obtenidos por mujeres en el campo de la ciencia y mostrar a las jóvenes que nosotras también podemos hacer, sabemos hacer y hacemos ciencia de calidad para lo que es imprescindible contar con la colaboración de los medios de comunicación

Eva M. Fernández Sánchez

Combatir los estereotipos de género es un problema de difícil solución. En mi opinión es esencial que se dé más importancia y mayor visibilidad a los logros obtenidos por mujeres en el campo de la ciencia. Es importante mostrar a las jóvenes que nosotras también podemos hacer, sabemos hacer y hacemos ciencia de calidad para lo que es imprescindible contar con la colaboración de los medios de comunicación. Además, ya en los primeros cursos del colegio se debería mostrar las aportaciones de las mujeres a lo largo de la historia de la ciencia, por ejemplo, Marie Curie, Rosalin Frankin, Jocelyn Bell Burnell… y actualmente Margarita Salas, entre otras, y fomentar que los niños y niñas vean en vivo mujeres trabajando en centros de investigación, universidades, laboratorios…

Olga C. Santos

Inteligencia Artificial. Profesora Contratada Doctora. Coordinadora del Máster Universitario en Investigación en Inteligencia Artificial en la UNED

Mi trayectoria académica se ha centrado en investigar el uso de la tecnología para mejorar el aprendizaje, concretamente, las posibilidades que ofrece la Inteligencia Artificial para hacer un seguimiento de las interacciones que se realizan durante el proceso de aprendizaje y poder ofrecer una respuesta por parte del sistema que esté adaptada y personalizada a las necesidades y contexto concreto de cada persona en cada momento. Aunque he abordado los aspectos instruccionales/cognitivos y afectivos en el proceso de aprendizaje, actualmente me estoy centrando en ofrecer ese soporte adaptativo en la práctica de habilidades motoras para apoyar su aprendizaje, como puede ser las destrezas motoras que se necesitan para aprender a tocar un instrumento musical.

Pero sobre todo, me estoy centrando en su aplicación para el aprendizaje de las técnicas en las artes marciales por varios motivos. Las artes marciales son sistemas estructurados de movimientos regulados por niveles que caracterizan su progreso en la ejecución, lo que desde un punto de vista informático es muy útil para poder modelar el progreso de forma objetiva. Además, los movimientos siguen las leyes de la Física, por lo que nuevamente, es algo que se puede modelar mediante algoritmos a partir de los datos recogidos por sensores. Esto además tiene un doble enfoque. Como mostramos en esta investigación los movimientos que se realizan en la práctica de las artes marciales sirven para entender conceptos de Física, por lo que puede ser una forma más lúdica de acercar el STEM a los colegios. Además, la práctica de las artes marciales también ofrece beneficios a nivel físico y mental, por lo que la realización de esta actividad en los colegios tendría un impacto positivo en aspectos cognitivos, afectivos y psicomotores, así como en la salud gracias a la actividad física asociada.

Tanto la Física/STEM como las artes marciales son actividades con baja participación femenina, por lo que un empujón conjunto para motivar a las niñas a aprender Física practicando artes marciales vendría muy bien para lograr mayor participación femenina en ambos campos.

De pequeña quería saber cómo funcionan las cosas y experimentar con ellas, no sabía que eso se llamaba Ciencia. Me gustaba trastear cómo funcionan las cosas, no había máquina que no destripara. De hecho, todo el mundo me decía “que se me daban muy bien las máquinas”. Recuerdo en el cole, con 6 o 7 años, que a un niño de la clase le regalaron por Reyes un reloj Casio y no sabía usarlo. Yo no los había visto nunca, pero lo cogí, y le enseñé a poner la luz, y a cambiar la hora, etc.

Creo que hay que fomentar las vocaciones científicas no sólo en las niñas, sino también en los niños porque parece que recientemente hay menos interés por la ciencia entre los jóvenes, aunque es cierto que la falta de referentes y modelos femeninos puede hacer la ciencia menos atractiva a las niñas.

Olga C. Santos

Mis padres me regalaron una biografía de Marie Curie, y me gustaba leerla de vez en cuando. Sin duda, fue mi referente. Me alegra que con el paso del tiempo se haya reivindicado su propio apellido y se la conozca ahora por Marie Skłodowska-Curie.

Creo que hay que fomentar las vocaciones científicas no sólo en las niñas, sino también en los niños porque parece que recientemente hay menos interés por la ciencia entre los jóvenes, aunque es cierto que la falta de referentes y modelos femeninos puede hacer la ciencia menos atractiva a las niñas. Yo creo que los pasos que se están dando en visibilizar a las mujeres en actividades científicas van en muy buena dirección, pero queda mucho camino por delante. Y está el problema de las “matildas”.

Quizá se podría avanzar un poco más si siempre intentáramos preguntar paralelamente en femenino. Por ejemplo, ante la pregunta ¿qué científicos conoces? una misma debería acompañarla de ¿y científicas? para asegurarse de que el uso del lenguaje genérico no limita inconscientemente las opciones de respuesta a la pregunta. Y lo mismo ante la elección de personas para cargos, puestos, etc. No es coger a una mujer por rellenar el cupo y darle visibilidad, que siempre viene bien, sino es ir más allá, y preguntarse explícitamente ¿qué mujeres de similar valía hay para este mismo puesto? Y seguro que las hay, quizá en menor porcentaje, por la brecha de género, pero haylas. Y en esos casos, de igualdad de condiciones, creo que sí que habría que priorizar su elección.

Vanesa Calvino Casilda

Ingeniería Eléctrica, Electrónica, Control, Telemática y Química Aplicada a la Ingeniería. Profesora Contratada Doctora.

Trabajo es en el diseño eco-eficiente de procesos químicos para la síntesis de productos de química fina y especializados, desarrollando nuevos catalizadores eficientes en este tipo de procesos y empleando Tecnologías Sostenibles.

Desde niña siempre me llamó la atención todo lo relacionado con las Ciencias Experimentales y de la Salud. En el instituto tuve como referente a una profesora de química que estaba haciendo el doctorado, sus anécdotas en sus investigaciones y su estilo de enseñanza despertaron aún más mi interés por la ciencia.

He participado en tareas de divulgación científica, tanto en la universidad como en colegios e institutos, y es sorprendente la respuesta tan positiva que hemos encontrado siempre. Está claro que la educación tiene un papel fundamental en esta lucha y que mejor forma que hacerlo divulgando ciencia. 

Vanesa Calvino Casilda

Finalmente, me convertí en científica gracias a una profesora de la UNED, la catedrática Rosa María Martín Aranda. Cuando terminé mi carrera ella me explicó las diferentes opciones y salidas que podía tomar. Su entusiasmo por la ciencia y la investigación y todo lo que me contaba sobre la carrera científica hicieron darme cuenta de que ese era mi camino. 

Siempre he participado en tareas de divulgación científica, tanto en la universidad como en colegios e institutos, y es sorprendente la respuesta tan positiva que hemos encontrado siempre. Para contrarrestar los estereotipos, uno de los proyectos de divulgación más reciente que hemos llevado a las aulas, “¡Mooc! ¡Mooc! Química Made in Spain” (FCT-18-13506), trata sobre mujeres científicas cuyas aportaciones quedaron en la sombra pero que sin duda sus contribuciones marcaron la historia de la Ciencia.  Está claro que la educación tiene un papel fundamental en esta lucha y que mejor forma que hacerlo divulgando ciencia. 

Mercedes Alonso Ramos

Ingeniería Nuclear. Profesora Colaboradora.

Investigo en innovación educativa y gestión del conocimiento en el sector nuclear. Me convertí en científica por casualidad, porque mi carrera profesional estaba en el mundo de la empresa, y si no hubiera tenido la oportunidad de entrar en la universidad para dar unas clases de ingeniería nuclear creo que no me habría planteado el cambio. El mundo de la empresa en ingeniería muchas veces tiene poco que ver con el mundo científico, y yo tampoco recibí mucha información sobre lo que es investigar durante mi carrera de ingeniería industrial. La formación como investigadora y el gusto por investigar me ha llegado cuando he descubierto mi lugar, que es la especialidad en la que investigo ahora, pues este campo multidisciplinar realmente me ha hecho dar con ilusión lo mejor de mí y creer en mi trabajo.

De pequeña (y no tan pequeña), siempre me atrajo muchísimo conocer el porqué de las cosas, sobre todo lo relacionado con la física y la naturaleza en general. He sido siempre muy observadora.

Mi referente en relación con la ciencia fue sobre todo mi padre, que aunque fue un ingeniero de empresa, siempre me transmitió la curiosidad y gusto por conocer el porqué de las cosas, y él fue muy emprendedor e innovador. También tuve profesores que me inspiraron y me hicieron entusiasmarme con la ciencia en mi infancia, muchas mujeres, pero sobre todo durante la carrera, aunque aquí sólo hombres, no había casi profesoras cuando yo estudié. Mi madre también fue un referente, pero no para la ciencia. Sin embargo, su capacidad para ilusionarse con las cosas, para adaptarse a los cambios y su sensibilidad siempre me han inspirado, y creo que un investigador necesita mucho de esto, lo que llaman competencias transversales.

Es muy importante cuidar que cuando se habla de ciencia, se enseñan vídeos divulgativos, se utilizan imágenes, se escribe en los libros de texto y en los cuentos de los niños, se tenga mucho cuidado en que aparezcan mujeres o niñas. Parece que nos meten en la cabeza desde muy pequeños que esto de la ciencia es de hombres, como muchas otras profesiones.

Mercedes Alonso Ramos

Creo que es muy importante cuidar que cuando se habla de ciencia, cuando se enseñan vídeos divulgativos, cuando se utilizan imágenes, cuando se escribe en los libros de texto, y en los cuentos de los niños, se tenga mucho cuidado en que aparezcan mujeres o niñas. Parece que nos meten en la cabeza desde muy pequeños que esto de la ciencia es de hombres, como muchas otras profesiones. Son creencias que se establecen muy pronto en el desarrollo de las personas. Y dado que no somos tantas, creo que es importante que podamos participar en acciones para que tengamos voz y lleguemos a las niñas y mujeres que puedan ilusionarse y encontrar en la ciencia su pasión.

Para luchar contra los estereotipos es necesario un cambio de cultura, pero esto es muy complejo, y tiene que ver con todos los niveles de educación, con la comunicación en los medios, con nuestras costumbres, con que se hable de ello, que se comprenda que es importante, y que las mujeres tenemos que estar ahí. Porque hay una gran parte de la ciencia que necesita de lo femenino, que abunda más entre las mujeres, y que tiene que ver con una visión holística, una actitud intuitiva, una flexibilidad, una capacidad entender al otro y el placer de compartir y co-crear un futuro mejor para tod@s.

Esthe Gil Cid

Matemática Aplicada. Profesora Colaboradora.

Soy matemática, hice la tesis sobre estimación del nivel medio del mar, en relación con el cambio climático. Actualmente estoy más centrada en temas de innovación docente en matemáticas.

A los 11 años ya tenía claro que quería ser matemática y me convertí en científica para entender por qué el mundo es así, para intentar aportar algo al conocimiento y explicación del mundo.

Mis referentes han sido divulgadores como Carl Sagan y Martin Gardner, a partir de los que supe más de Arquímedes. Pitágoras, Eratóstenes, Hipatia, Newton, Kepler, Descartes, Marie Curie, Einstein.

A un perfil científico se asocia muchas veces ser friki. Un ejemplo claro, para mí, es Big Bang Theory: chicos listos y raros, mujeres mandonas, o guapas y simples a la vez, o inteligentes y poco agraciadas a la vez. Y esto puede hacer que las chicas, sobre todo en la adolescencia, quieran ocultar su capacidad científica o técnica.

Esthe Gil Cid

Creo que la educación de los más jóvenes, en general, cada vez es más igualitaria entre los distintos géneros pero creo que se mantienen estereotipos y actitudes que en las chicas priman apariencia física frente a capacidad de crear artística o científicamente, y hace que piensen que ellas son menos inteligentes o menos capaces que los chicos. Además, a un perfil científico se asocia muchas veces ser friki. Un ejemplo claro, para mí, es Big Bang Theory: chicos listos y raros, mujeres mandonas, o guapas y simples a la vez, o inteligentes y poco agraciadas a la vez.  Y esto puede hacer que las chicas, sobre todo en la adolescencia, quieran ocultar su capacidad científica o técnica. A la vez, en los adultos se refleja esta situación, y también los distintos papeles, por géneros, que se asumen para cuidados (de niños, de mayores, de la casa) y son los modelos que perciben e imitan. Por otro lado, la maternidad y los cuidados pueden lastrar la carrera científica de las mujeres y dejan de ser referente o de seguir participando como científicas. Creo que para cambiar esto se debe recurrir tanto a leyes que apoyen igualdad, como a educación y concienciación para todos los géneros. Y también a la visibilización del papel de la mujer en el desarrollo de la ciencia y en la ciencia actual.

Agradecimiento a las científicas:

  • Rosa María Martín Aranda
  • Rosa María Claramunt Vallespí
  • Mª Asunción García Mayor
  • Mónica Morales Camarzana
  • Cristina González Gaya
  • Eva Mª Fernández Sánchez
  • Vanesa Calvino Casilda
  • Olga C. Santos
  • Mercedes Alonso Ramos
  • Esther Gil Cid

Foto de Polina Tankilevitch en Pexels