Centenario de la Revolución Rusa

rusa

Este año se conmemora el centenario de la Revolución rusa. Estos acontecimientos marcaron la historia de buena parte del siglo XX, traspasaron  fronteras e influyeron, de una manera o de otra, en buena parte del planeta: además de expandir su área de influencia a los países limítrofes, también llegó a países como Cuba, China o Vietnam.

La situación de la población rusa a principios de siglo, debido a las sucesivas derrotas en la I Guerra Mundial, a la escasez de alimentos y a la propia estructura social ―mayoritariamente formada por campesinos y con una clase media inexistente―, crearon un caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria.

En febrero de 1917, después de tres años de guerra mundial y una gran crisis económica, el zar abdica y el parlamento, denominado Duma, asume el poder. Surgen dos grupos contrapuestos: un Gobierno provisional liberal burgués y los Soviets, formados por obreros y soldados. En octubre de ese año, Lenin y Trosky dan orden a la Guardia roja de asaltar el poder. Destituyen el gobierno provisional y emprenden dos actuaciones inmediatas: decreto de paz (retirada de Rusia de la I Guerra Mundial) y decreto de la tierra (reparto de la tierra de los terratenientes entre los campesinos que son quienes la trabajan). A partir de este momento los hechos que se sucedieron desembocaron en la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1922.

Aunque los dos momentos principales de este periodo son la Revolución de Febrero y la Revolución de Octubre, estos tuvieron lugar en marzo y noviembre: en aquellos momentos, Rusia aún se regía por el calendario juliano.

En definitiva, aunque lo que llamamos Revolución rusa tuvo lugar en 1917, importantes acontecimientos posteriores, como la formación de la URSS, están directamente relacionados con ella. Un ejemplo claro de su influencia es la política en Europa, tanto en el periodo de entreguerras ― véase el caso de España en los años 30―, como después durante la Guerra fría.

La Biblioteca ha querido dedicar una pequeña muestra de su fondo a la bibliografía y filmografía que este interesante tema ha suscitado a lo largo de estos cien años. Estará en la sala hipóstila del 25 de octubre hasta el 4 de noviembre.

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Crucero Universitario Transatlántico de 1934: una universidad flotante

Nuestra próxima exposición está dedicada al Crucero Universitario Transatlántico de 1934. Este crucero fue organizado en la Universidad de Barcelona (entonces Universidad Autónoma) y su objetivo principal era ofrecer a los estudiantes la oportunidad de aprender sobre el terreno cuestiones que se habían visto en las aulas. Se inscribía dentro de las políticas culturales y educativas de la II República, influida por la Institución Libre de Enseñanza: el estudio no era solo  acumulación de conocimientos, sino también  descubrimiento e intercambio.

Un año antes la Universidad Central de Madrid (hoy Complutense) había organizado otro crucero por el Mediterráneo, con destinos como Grecia y Egipto. Sin embargo, el crucero del 34 ofrecía dos novedades: el destino en esta ocasión era América (visitaron lugares como Cuba, Curaçao, Venezuela o Nueva York) y suponía un intercambio de conocimientos entre el mundo científico y el humanístico, dado que había profesores y estudiantes de ambos campos.

La idea partió de los profesores de Filosofía y Letras, Guillermo Díaz-Plaja y Jaume Vicens Vives; y el crucero estuvo dirigido por  Ángel Ferrer y Cagigal (Decano de la Facultad de Medicina). Así, el barco “Marqués de Comillas” funcionó durante 50 días «como una verdadera universidad flotante». De alguna manera, podríamos decir que estos cruceros son los herederos del Grand Tour en siglo XX y los precursores de las becas Erasmus actuales.

En ella podemos ver cartas, fotos, programas de conferencias, menús… Esta exposición está organizada por la Universidad de Barcelona y  ha visitado ya varias universidades. Ahora tenemos la oportunidad de disfrutarla en la Sala hipóstila de la Biblioteca Central de la UNED, del 3 al 20 de octubre.

Viaja con nosotros IV. s. XVIII: ciencia e imperio

Como en los últimos años, el verano llega a la Biblioteca de la UNED con otra exposición de la serie Viaja con nosotros. Esta 4ª edición está dedicada a las expediciones científicas que tuvieron lugar en el siglo XVIII. Estará en el hall de la Biblioteca a partir del día 30 de junio.

Las exploraciones más características del Siglo de las Luces fueron las llamadas por antonomasia expediciones científicas. Durante la Ilustración confluyeron dos circunstancias: por un lado, el interés por el conocimiento de la historia natural, de la geografía, los fenómenos astronómicos y las costumbres de las sociedades primitivas; por el otro, el afán de los estados por una mejor explotación de los territorios colonizados o la incorporación de otros nuevos susceptibles de colonizar. De este modo, las grandes expediciones científicas representan el punto de convergencia de los estudiosos y de los políticos en la empresa ilustrada de ensanchar el mundo conocido.

Así, los viajes de investigación a las regiones de ultramar ampliaron sistemáticamente los conocimientos sobre los mundos extraeuropeos. Herederos de la revolución científica, los exploradores se dotaron de auténticos laboratorios provistos de los instrumentos de observación más modernos, del mismo modo que, a la finalización de la empresa, dieron a conocer una enorme cantidad de materiales en forma de objetos, de dibujos o de diarios de viaje.

Las expediciones de este tipo ―que combinaban los objetivos estrictamente científicos con los fines políticos de recoger información sobre los territorios colonizados o con posibilidades de colonización― unieron, como se ha dicho con toda razón, los intereses de la Ciencia y el  Imperio.

La exposición Viaja con nosotros. IV, siglo XVIII: ciencia e imperio está organizada en distintos paneles dedicados a las expediciones emprendidas por los distintos países o a alguna de especial valor (como la Expedición de la vacuna o las La Condamine o Humbolt). Además, en las diferentes vitrinas podrán verse libros y láminas que ilustran estos interesantes viajes. Se podrá visitar del 30 de junio al 27 de septiembre en la Sala hipóstila de la Biblioteca Central. Además, como clausura, el último día se celebrará una mesa redonda.