Ayúdanos a hacer una biblioteca sostenible

Héctor Molero Lombarte

Desde el Grupo de Biblioteca Sostenible de la UNED pensamos que los meses de parón que hemos vivido pueden ser una oportunidad para reflexionar y mejorar día a día en materia de sostenibilidad.

Un buen documento para iniciar estas reflexiones es el que ofrece la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN) : Orientaciones para la formación de usuarios en materia de sostenibilidad bibliotecaria.

Antes de empezar, ¿por qué hablamos de sostenibilidad? Porque la sostenibilidad se basa en asegurar los recursos del hoy para el mañana, incluidas las bibliotecas. Quizás lo primero que nos viene a la mente cuando se habla de sostenibilidad es el medio ambiente, pero la sostenibilidad se basa en tres patas: la ambiental, la económica y la social.

La sostenibilidad ambiental busca reducir los efectos negativos en el medio ambiente. La sostenibilidad económica se ocupa del uso eficiente de los recursos. La sostenibilidad social se asegura de la equidad, el respeto a la diversidad, la transparencia y los procesos democráticos y abiertos de las estructuras de gobierno.

Desde el Grupo de Biblioteca Sostenible de la UNED, reconocemos el papel fundamental de las estructuras de gobierno y del personal que trabaja en las bibliotecas de la UNED. Al mismo tiempo, incluimos en esta responsabilidad colectiva a todos los usuarios y usuarias de nuestras bibliotecas.

Como usuario/a, se puede marcar la diferencia en la sostenibilidad del servicio y la sostenibilidad social.

Respecto a la sostenibilidad del servicio, estamos hablando de propuestas que tienen que ver con el consumo responsable:

  • Papel: evitar las impresiones o fotocopias innecesarias, reutilizar hojas a sucio, imprimir o fotocopiar a doble cara, reciclar el papel usado, usar folios reciclados y/o etiquetados como ecológicos.
  • Agua y energía: no malgastar agua en el uso de los baños, tener en cuenta los modos de ahorro de los ordenadores, apagar las luces que no se usen.
  • Generación de residuos: reciclar adecuadamente los residuos que han de ir a un punto limpio, tratar de reducir y reutilizar antes de reciclar.
  • Libro impreso versus e-book: valorar los pros y contras de cada posibilidad, cuidar y reparar los aparatos electrónicos antes de consumir nuevos.

Respecto a la sostenibilidad social, nos referimos a propuestas que fomenten una igualdad de oportunidades:

  • Uso de fondos bibliotecarios y recursos electrónicos: cuidarlos y valorarlos, ser responsables en las descargas y el uso de las claves de acceso de cada usuario.
  • Open Access: conocer y hacer uso de las opciones para acceder libremente a la producción científica revisada a escala mundial.
  • Uso de servicios bibliotecarios: cuando vuelvan a estar abiertas, cuidar las salas de la biblioteca, renovar y devolver los préstamos cuando esté estipulado, hacer un uso responsable de los puestos de lectura y las salas de estudio.

imagen de cabecera de Aung Soe Ming

Filosofía zero waste

Que los recursos del planeta son limitados y que lo estamos destruyendo poco a poco no es algo nuevo. Estamos tan acostumbrados a escuchar frases como esta, que ya no nos hacen efecto. Vivimos inmersos en la cultura del usar y tirar, empleando, a menudo de manera inconsciente, objetos de un solo uso sin pararnos a pensar en lo sencillo que es cambiar algunas costumbres para hacer más sostenible el mundo que habitamos.

El reciclaje, aunque fundamental, tampoco es la panacea, ya que hay muchos materiales que no pueden descomponerse, como el plástico, que se convierte en otra cosa alargando su vida, pero no puede degradarse para integrarse en la cadena natural.

Por ello, una manera muy eficaz de luchar contra esto es reducir el consumo. El movimiento zero waste aboga precisamente por reducir al máximo los residuos y la basura que generamos cotidianamente (unos 476 kg. de media por persona al año en España, según datos del INE). La finalidad de este movimiento se observa muy bien a través de las cinco erres:

  • RECHAZAR lo que no necesitamos
  • REDUCIR lo que necesitamos
  • REUTILIZAR, cambiando los desechables por alternativas reutilizables y comprar de segunda mano.
  • RECICLAR aquello que no podemos rechazar, reducir o reutilizar.
  • ROT, que traducido quiere decir compostar, descomponer.

Para conseguir reducir la generación de residuos os ofrecemos algunos consejos que podemos poner en marcha en nuestro día a día con poco esfuerzo:

  • Sustituye las bolsas de plástico por bolsas de tela para hacer la compra y transportar objetos. Evita que te den una bolsa de plástico en cada establecimiento al que vas. Lleva contigo siempre una bolsa ligera que puedes guardar en la mochila o en el bolso.
  • Cuando salgas a la calle, lleva contigo una botella de aluminio u otro material duradero no contaminante y evita así comprar botellas de agua de plástico o bebidas envasadas.
  • ¿Necesitas una pajita de plástico en las bebidas? No las uses a no ser que estés enfermo y no puedas tragar alimentos sólidos.
  • Compra productos a granel en la medida de lo posible: frutas y verduras, legumbres, arroz, pasta, productos de limpieza.
  • Evita comprar productos empaquetados en el supermercado que tengan un equivalente a granel, por ejemplo frutas y verduras (todos hemos visto esas dichosas bandejas recubiertas de plástico para envolver una cebolla).
  • Reduce el uso de envases en productos de higiene: champú, gel y jabón de manos tienen sus alternativas en jabones en barra. Son algo más caros pero duran más, así que a la larga salen igual de precio. Igual sucede con el cepillo de dientes, las cuchillas de afeitar o los productos de higiene femenina.
  • Cambia tu cafetera de cápsulas (sí, es muy cómoda y rápida) por una italiana de toda la vida; además de reducir la contaminación dejando de usar cápsulas de aluminio que no pueden reciclarse, ahorrarás dinero.
  • No uses servilletas de papel en casa; en su lugar, usa de tela.

Rechaza aquellos objetos que no necesites como bolígrafos o libretas de publicidad, muestras de cosméticos y merchandising que realmente no vayas a utilizar.

Seguro que hay muchas más cosas que podemos hacer para reducir los residuos; si ya estás poniendo algunas en práctica, ¡queremos conocerlas! Esto solo es el principio.

Sé el Grinch de estas Navidades

Héctor Molero Lombarte

A todos y todas se nos ablanda el corazón con las navidades, pero el espíritu navideño puede ser algo más Grinch. ¡Y no es ninguna paradoja! El Grinch era verde y sostenible, reciclaba la basura del pueblo de los Who, le gustaba vivir momentos en vez de comprarlos… ¡Todo un modelo navideño!. Lo importante de las navidades no son los regalos y el consumismo, sino otras muchas cosas:

  • Agradecer por la vida, por un año más, por los vínculos y las relaciones que tenemos.
  • Reflexionar sobre la cantidad de regalos y privilegios que tenemos y valorarlos realmente.
  • Regalar momentos y espacios, es decir, hacer regalos vivenciales. Ir al cine, una excursión, hacer en familia un taller, dar un paseo, hacer trueques, entre otras opciones.
  • Buscar alternativas en las recetas, los juguetes, el transporte o la energía en estas fechas.
  • Profundicemos un poquito más…

NAVIDADES VIVENCIALES: Disfrutamos con nuestra gente, con amistades/familia, con personas con las que tenemos un vínculo intenso. Las experiencias son los mejores regalos y al final, los momentos en compañía son lo más “navideño”.

REGALOS ALTERNATIVOS: Si son vivenciales o experienciales, mejor. Un cine, una excursión, una tarde con la familia haciendo postales, adornos, cantando, bailando, riendo… Aprovechamos y nos damos un paseo por la ciudad o el entorno más cercano y visitamos sitios decorados con luces o con nieve. Hacemos trueques, recetas navideñas, regalos y envoltorios reutilizando materiales…

NO AL CONSUMISMO POR EL CONSUMISMO: Reciclar está bien, pero no es suficiente (y hoy en día menos aún). La reducción y la reutilización son la clave para cuidar un poquito más el planeta y ser más conscientes en nuestras compras y nuestros regalos. Y si compramos, reflexionamos sobre el ciclo de vida del producto y tendremos en cuenta que los productos que lleven plástico, que vengan desde la otra punta del mundo o que no sean de Comercio Justo o Ecológico, conllevan un gasto ecosocial (que no aparece reflejado en el precio, pero que existe igualmente).

DECORAMOS DE OTRA MANERA: El árbol de plástico, las guirnaldas de plástico, las bolas y adornos de plástico, el Belén de plástico… El movimiento ZeroWaste nos muestra que hay miles de alternativas. Si tenemos este tipos de adornos en casa, los usamos; pero si no los tenemos, antes de comprarlos, reflexionamos. Quizás un árbol diferente y construido entre todos los que comparten estas navidades con nosotros/as tiene incluso más valor que el tradicional y puede ser hasta más bonito. También se pueden hacer centros de mesa con elementos naturales y velas o manualidades de mil tipos. ¡Google y Pinterest al rescate!

– RECETAS DIFERENTES: El consumo de carne y pescado es uno de los grandes factores de contaminación del planeta. Sin necesidad de opciones veganas o vegetarianas (que también son muy sugerentes), se pueden hacer recetas reduciendo estos tipo de productos, así como los ultraprocesados o los transgénicos (y nuestra salud también lo agradecerá). Las recetas con verdura y fruta son deliciosas y si se realizan en equipo, ¡se disfrutan mucho más!

LOS JUGUETES: Los juguetes pueden ser de mil tipos. Las construcciones fascinan a los más pequeños y si son de madera u otro material no plástico, proporciona muchos más estímulos desde la neurociencia. Los libros, la ropa o los juegos grupales siempre han sido un gran regalo por su utilidad o la sociabilidad que aportan. Siempre podemos repensar qué juguetes nos hacen más ilusión y cuáles no, seleccionar, ser conscientes e incluso donar los que ya no queramos de otros años. Y una vez más, recordamos que los juguetes no tienen género y que el juego es un componente de aprendizaje cognitivo y social. La diversidad siempre es estimulante y el juego, si es libre, mejor.

BRINDEMOS Y FELICITEMOS: Si brindamos y comemos, que sea con vidrio o cerámica. Nada de plásticos de un solo uso. Intentaremos tener cenas ZeroWaste, ¡no es tan complicado! ¡Y las fecilitaciones, se pueden hacer por las redes sociales o por correo electrónico! Si las hacemos a mano, siempre es mejor reutilizando materiales, no sólo por lo ambiental, sino por el detalle de regalar nuestro tiempo en su realización.

TRANSPORTE PÚBLICO: Los atascos navideños son un verdadero tostón, aprovechamos el transporte público o las caminatas que siempre serán menos contaminantes y más saludables. Y si hay que usar el coche, compartiremos siempre que podamos, ¡mejor para el bolsillo y para el medio ambiente!

EFICIENCIA ENERGÉTICA: Podemos iluminar estas fiestas con responsabilidad y sostenibilidad, pensaremos en qué horarios queremos encender los aparatos y no los dejaremos en stand by. Si los juguetes usan pilas sería un inconveniente a tener en cuenta y si aún así, decidimos comprarlos, ¡mejor con pilas recargables! En cuanto a la calefacción, una temperatura confortable se suele situar entre 18ºC y 21ºC. El abuso de la calefacción es un gran problema ambiental, intentaremos preservar el calor, cerrar las ventanas y apagarla cuando nos vayamos a dormir o cuando no estemos en casa.

Por último, el Grinch vivía en la montaña, por lo que una ruta o un taller en centros de educación ambiental cercanos a nuestro domicilio puede ser la guinda del pastel navideño.