Nueva colección bibliográfica sobre Cerámica Antigua en Hispania

Tenemos una nueva colección en la Biblioteca Central, gracias a la donación de la Asociación SECAH (Sociedad de estudios de la Cerámica Antigua en Hispania), que pretende acercar y divulgar el conocimiento de la cerámica de la Antigua Hispania.

Se trata de un fondo asciende de unos 126 volúmenes y 12 separatas, con información muy especializada acerca de la Cerámica Antigua en Hispania, arqueología, técnicas cerámicas, producciones locales o importaciones, nuevas tecnologías aplicadas a la excavación, datación, análisis y estudio de los centros de producción cerámica y sus productos.

El desarrollo de los estudios sobre cerámica antigua en la Península Ibérica ha ampliado los datos disponibles sobre la producción y el comercio de recipientes cerámicos en la antigua Hispania. Hoy en día, el análisis cerámico es imprescindible, por ejemplo, para establecer dataciones así como para señalar los centros alfareros de procedencia.

La asociación EX OFFICINA HISPANA (S.E.C.A.H.) tiene como fin el fomento y potenciación del estudio de la cerámica de la Antigüedad en el ámbito de la antigua Hispania, sin olvidar sus vínculos con las cerámicas de otras zonas del mundo antiguo.

Además promueve la localización, excavación, estudio, divulgación, restauración y conservación de los centros de producción cerámica de la Antigüedad en Hispania, impulsa el estudio de las técnicas y promueve el uso de nuevas tecnologías aplicadas a la cerámica, y la difusión del conocimiento ceramológico.

El préstamo de este fondo estará restringido a los socios de la Asociación SECAH, los usuarios que estén en posesión del carné de Amigos, el Préstamo Interbibliotecario y el Pasaporte Madroño.

Créditos imagen: Cerámica romana (Terra sigillata), de la provincia de Valladolid, España, por José-Manuel Benito

Anuncios

Conflictos bélicos y ayuda humanitaria (Europa, 1853-1951)

La exposición con la que este año la Biblioteca de la UNED se une a la Semana de la Ciencia quiere mostrar una visión del origen y la creciente importancia de la ayuda humanitaria a partir del siglo XIX y como consecuencia de los diferentes conflictos bélicos que tuvieron lugar desde entonces.

En un primer momento, la ayuda humanitaria se concretó como una ayuda de socorro o de emergencia proporcionada a víctimas de con­flictos bélicos, catástrofes naturales, persecuciones políticas…

Más adelante, se trató no sólo de garantizar la supervivencia y subsistencia inmediatas, sino que también había que contribuir a la rehabilitación de esas personas en situación de desamparo y garantizar su inserción y desarrollo posteriores en el seno de la sociedad.

Una primera etapa se inicia con la Guerra de Crimea hasta el final de la Primera Guerra Mundial (1853-1919) cuando se puso de relieve la necesidad de asistir a los soldados heridos, víctimas de conflictos bélicos.

Una segunda fase se extiende hasta la promulgación de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados en 1951. Se puede hablar de una nueva fase en los años sesenta enmarcada en el contexto de la descolonización. Además, durante la I Guerra Mundial,  junto a las operaciones de repatriación de los prisioneros, surgió la imperiosa necesidad de ayudar a las víctimas civiles, de luchar contra el hambre y las epidemias, y de intervenir en otros confl­ictos bélicos.

En esta muestra, podremos ver su evolución, la creación de distintos organismos o encuentros para su gestión ―por ejemplo, el Comité Internacional de la Cruz Roja o la Conferencia de Evián―, con textos, bibliografía y objetos que lo ilustran. Del 8 al 29 de noviembre en la Biblioteca Central de la UNED.

Centenario de la Revolución Rusa

rusa

Este año se conmemora el centenario de la Revolución rusa. Estos acontecimientos marcaron la historia de buena parte del siglo XX, traspasaron  fronteras e influyeron, de una manera o de otra, en buena parte del planeta: además de expandir su área de influencia a los países limítrofes, también llegó a países como Cuba, China o Vietnam.

La situación de la población rusa a principios de siglo, debido a las sucesivas derrotas en la I Guerra Mundial, a la escasez de alimentos y a la propia estructura social ―mayoritariamente formada por campesinos y con una clase media inexistente―, crearon un caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria.

En febrero de 1917, después de tres años de guerra mundial y una gran crisis económica, el zar abdica y el parlamento, denominado Duma, asume el poder. Surgen dos grupos contrapuestos: un Gobierno provisional liberal burgués y los Soviets, formados por obreros y soldados. En octubre de ese año, Lenin y Trosky dan orden a la Guardia roja de asaltar el poder. Destituyen el gobierno provisional y emprenden dos actuaciones inmediatas: decreto de paz (retirada de Rusia de la I Guerra Mundial) y decreto de la tierra (reparto de la tierra de los terratenientes entre los campesinos que son quienes la trabajan). A partir de este momento los hechos que se sucedieron desembocaron en la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1922.

Aunque los dos momentos principales de este periodo son la Revolución de Febrero y la Revolución de Octubre, estos tuvieron lugar en marzo y noviembre: en aquellos momentos, Rusia aún se regía por el calendario juliano.

En definitiva, aunque lo que llamamos Revolución rusa tuvo lugar en 1917, importantes acontecimientos posteriores, como la formación de la URSS, están directamente relacionados con ella. Un ejemplo claro de su influencia es la política en Europa, tanto en el periodo de entreguerras ― véase el caso de España en los años 30―, como después durante la Guerra fría.

La Biblioteca ha querido dedicar una pequeña muestra de su fondo a la bibliografía y filmografía que este interesante tema ha suscitado a lo largo de estos cien años. Estará en la sala hipóstila del 25 de octubre hasta el 4 de noviembre.