Cómo enfrentarse a un examen (II)

Mirella García Lucas

En la entrada anterior hablamos sobre cómo planificar el estudio de un examen. En esta, daremos unos pequeños consejos sobre cómo rendir más durante la realización de los exámenes, además de presentarte una serie de herramientas digitales que puedes utilizar para preparar tus pruebas finales.

¿Qué hacer durante un examen?

Una vez tengas el examen delante, lee bien las instrucciones y las preguntas y planifícate el tiempo en consecuencia, para que después no te falte. Decide el orden en el que contestarás las preguntas y el tiempo que dedicarás a cada una. Se recomienda siempre contestar antes aquellas que tengas más claras, y dejar las dudosas para el final. También es preferible, siempre que se pueda, contestar primero aquellas cuestiones que tienen más valor proporcional dentro del examen. Y nunca debemos olvidar el tiempo de repaso: reserva siempre al menos cinco o diez minutos al final para revisar tus respuestas.
Si en un momento dado ves que vas mal de tiempo, intenta contestar cuantas más preguntas, mejor. Es más probable que apruebes si has contestado a todas las cuestiones requeridas, al menos parcialmente, que si solo has hecho una o dos preguntas perfectas pero el resto del examen está en blanco.

Lee bien el enunciado de las preguntas y contesta lo que se te pide. No te vayas por las ramas. No vas a tener mejor nota por escribir más información, sino por escribir la información que se te requiere. Para eso, si es necesario, relee la pregunta todas las veces que lo necesites y, si sigues teniendo dudas, puedes pedir ayuda al profesor correspondiente para que te aclare lo que se te está preguntando.

También es importante que antes de responder a una pregunta, en especial en aquellas que son de desarrollo, pienses detenidamente qué información vas a incluir y de qué manera vas a organizarla. Si hace falta, haz un pequeño esquema que te ayude a ordenar tus ideas. Una respuesta bien estructurada suele ser mejor valorada que otra con los mismos contenidos pero presentados de manera incoherente.

Cuida la presentación de tu examen. Intenta escribir con letra inteligible y no cometer faltas de ortografía; deja márgenes amplios; tacha correctamente, sin paréntesis ni manchones mugrientos; y deja siempre claro dónde empieza y acaba cada respuesta.

Y por último, como ya hemos dicho antes: repasa. Vuelve a leer tus respuestas y, si es necesario, haz correcciones de ortografía o de contenido. También, si lo consideras procedente, puedes subrayar los conceptos clave que quieres que no pasen por alto o destacar las soluciones.

Aplicaciones TIC que pueden ayudarte a estudiar.

Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, actualmente existen numerosas herramientas TIC que puedes utilizar para mejorar tu aprendizaje y preparar tus exámenes o trabajos. Estas son algunas de las más interesantes:

Gestión de la información. Pocket, Symbaloo, Diigo, Evernote. Herramientas que te permiten almacenar y organizar archivos, artículos y páginas web que puedas encontrar por internet, para que te sea más fácil acceder a ellas y consultarlas más adelante.

Esquemas y mapas conceptuales. Mindomo, Mindmeister, Cmaptools. Sistemas de software que te permiten realizar tus propios esquemas y mapas conceptuales de manera digital. También permiten hacer esquemas colaborativos con otros compañeros. Mindomo y Mindmeister operan en red, mientras que Cmaptools es un programa que puedes descargar para trabajar offline.

Tests. GoConqr. Es una herramienta que te permite – entre otras muchas cosas – crear tests para comprobar tus conocimientos o realizar otros tests ya existentes en la biblioteca de la aplicación.

Pósters interactivos. Herramientas como Globster, Padlet, o Popplet te permiten crear posters tanto para trabajos académicos como para acumular información (vídeos, textos, mapas conceptuales, páginas web) relevantes para tu estudio.

Editores de presentaciones, como Prezi, Genially, Canvas, Powerpoint online, te permiten realizar presentaciones interactivas y después descargarlas en tu ordenador.

Recursos audiovisuales educativos, que te permiten ampliar la información sobre una temática y entenderla mejor. Puedes encontrarlos en portales como Khan Academy, Youtube EDU, Educatube, Educatina, , Math2me, Utubersidad, TED Talks.

Fuentes:
CANO GARCÍA, E.; RUBIO CARBÓ, A.; SERRAT ANTOLÍ, N. Organizarse mejor. Habilidades, estrategias y hábitos de estudio. Barcelona: Editorial Graó, 2010.
University of York. Preparing for tests and exams: http://lss.info.yorku.ca/resources/preparing-for-tests-and-exams/#Ok

Cómo enfrentarse a un examen (I)

Mirella García Lucas

Pocas cosas hay más temibles para un estudiantes que los exámenes finales, especialmente en un nivel universitario, cuando todas las pruebas- que suelen abarcar una cantidad considerable de materia – se concentran en un mismo periodo de tiempo, de manera que un estudiante puede tener hasta 5 exámenes o más en una sola semana.
Para preparar este periodo de evaluación, es fundamental la organización del tiempo de estudio, como ya hemos mostrado en entradas anteriores; pero también es importante gestionar los exámenes mismos, saber en qué consistirán y cómo podemos enfrentarnos a ellos.

Cómo planificar un examen

Aunque parezca una cosa obvia, hay que dejar claro que para saber cómo planificar la evaluación de una asignatura, lo primero que debemos saber es cuál es el sistema de evaluación (tipo de pruebas, calendario, criterios y porcentajes de evaluación, etc.). Una vez conocido el sistema, es fundamental tener muy claros y organizados los contenidos susceptibles de entrar en el examen, y la manera en la que serán preguntados (de hecho, este punto lo desarrollaremos más adelante cuando hablemos de los tipos de examen).

Una vez tengamos claras estas dos cuestiones, es asimismo necesario tener presentes los materiales que utilizaremos para estudiar la materia: ¿Tenemos los apuntes completos? ¿Necesito algún tipo de información complementaria? ¿Dónde puedo encontrar esa información? Estas son algunas de las preguntas que sería conveniente hacerse antes de empezar a estudiar para un examen.

Y una vez hemos estudiado, es fundamental también comprobar que los contenidos que se han estudiado se han asimilado correctamente. ¿Cómo? Depende de la materia y de tu método de estudio: puedes hacer simulacros de examen, volver a hacer ejercicios ya corregidos y comprobar las respuestas, recitar contenidos oralmente, hacer tests en línea, etc. Pero lo que es muy importante es comprender que el hecho de estudiar siempre debe llevar incorporada la fase de comprobar los contenidos trabajados anteriormente. Para organizarte esta fase, puedes utilizar un calendario o plantilla como esta:

Tipos de examen que puedes encontrar

Como hemos comentado anteriormente es fundamental saber cómo va a ser el tipo de prueba o examen ya que no es lo mismo responder a un examen tipo test que tener que desarrollar por escrito todo un tema, o resolver una serie de problemas matemáticos. Elena Cano, en Organizarse mejor (Graó, 2010) proporciona el siguiente esquema de elementos que deben tenerse en cuenta en función del tipo de examen:

Fuentes:
CANO GARCÍA, E.; RUBIO CARBÓ, A.; SERRAT ANTOLÍ, N. Organizarse mejor. Habilidades, estrategias y hábitos de estudio. Barcelona: Editorial Graó, 2010.
University of York. Preparing for tests and exams: http://lss.info.yorku.ca/resources/preparing-for-tests-and-exams/#Ok

Cómo organizar el trabajo autónomo y el tiempo de estudio individual (II).

Una vez que hayas identificado el tiempo del que realmente dispones (ver entrada anterior), puedes empezar a plantearte qué puedes hacer para sacarle más provecho mediante la organización de un horario de estudio. Para eso es muy importante planificar en base a un objetivo (en este caso, nuestra meta sería conseguir unos resultados académicos satisfactorios, pero estos objetivos pueden variar dependiendo de la persona y la situación, evidentemente).

Planificación personal: pautas generales

La planificación es un proceso que puede ayudarte a centrar tus ideas y a decidir qué pasos debes realizar para conseguir unos ciertos objetivos en un período de tiempo determinado. Para planificar tu tiempo de estudio es importante tener en cuenta diversas consideraciones:

1. Identificar cuáles son los objetivos que quieres conseguir (aprobar determinada asignatura, tener hecho el TFM para la convocatoria de junio, etc.) y qué tareas o pasos debes llevar a cabo para conseguirlos.
2. Priorizar las tareas de forma efectiva.
3. Dejar claras las fechas límite de tus objetivos. Realizar un horario en base a ello.
4. Usar listas y tablas.
5. Ser flexible y realista en tu planificación.
6. Revisar periódicamente la planificación personal.

1. Ten claros tus objetivos

En el caso de un plan de estudios, el objetivo debe ser claro: superar ciertas asignaturas. Pero ese objetivo siempre debe ser realista y adecuado a nuestras circunstancias particulares. Por ejemplo, en el caso de que trabajemos y estudiemos al mismo tiempo, debemos plantearnos si realmente tenemos posibilidades de aprobar todas las asignaturas en junio o es más conveniente dejar algunas para septiembre, dado que en verano tendremos más tiempo libre para estudiar. Porque es básico que el objetivo que nos pongamos no sea tan complicado e inalcanzable que nos desmoralice, nos agobiemos y lo abandonemos todo a mitad de camino. Por tanto es preferible ir poco a poco pero con la seguridad de que podremos con ello, que intentar abarcar demasiado y estresarnos.
También es importante definir y planificar los pasos y las tareas que debes hacer para conseguir tus objetivos. Por ejemplo: tienes un examen teórico en junio sobre lingüística general, por tanto, piensa cuidadosamente qué pasos debes realizar para estudiar esta materia y este tipo de examen de manera efectiva: Leer, subrayar, esquematizar, memorizar… Plantéate si harás resúmenes o harás esquemas, ambas cosas o ninguna. Todo eso conviene tenerlo muy claro en cada asignatura a la cual nos enfrentamos.
Asimismo es conveniente dividir las tareas largas y pesadas en partes más pequeñas, de manera que no sean tan difíciles de realizar. ¿Nuestra asignatura de lingüística general tiene un manual de 12 temas de más de 50 páginas cada uno? Ningún problema: dividimos los temas en secciones más breves para que sean más asequibles.

2. Prioriza las  tareas

Para que tu tiempo de estudio sea realmente eficiente, es conveniente que identifiques qué tareas son realmente importantes y urgentes y que focalices tus esfuerzos en ellas. Para esto muchas veces es muy práctico hacer una lista con las cosas que tienes que hacer y clasificarlas en orden de importancia. Después intenta dedicar el mayor tiempo posible a las tareas fundamentales. De lo contrario, corres el riesgo de concentrarte en aquellas tareas que puede ser que te resulten más fáciles o placenteras, pero que no son tan importantes, y que después te falte tiempo para aquellas que son realmente imprescindibles.

3. Planifica el tiempo: establece un horario

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Una vez hecho esto, organiza los pasos y tareas en orden cronológico y coloca la fecha en que empezarás y acabarás cada tarea, planificando de manera realista el tiempo de dedicación que necesita cada tarea.
A partir de esto, hazte un horario semanal de estudio. Para hacerte tu propio horario de trabajo, es recomendable seguir estas pautas:
– Ser regular y constante: Se recomienda organizar los horarios de manera más o menos fija, y dibujar un plan semanal que se pueda ir repitiendo. Si por algún motivo alguna semana sucede algo imprevisible, se debe ajustar el plan semana a semana. También es preferible una hora al día de estudio que un fin de semana entero de cada tres. Ir trabajando poco a poco permite abordar con calma los contenidos, interiorizar la planificación del curso, y sacar provecho de las horas invertidas y del aprendizaje.
– Fijar en primer lugar en el horario aquellas actividades que no puedes mover, es decir, aquellas actividades fijas que no puedes controlar: trabajo, cursos de idiomas, tiempo de trayectos, etc. A partir del tiempo que te quede libre, deberás organizar tu tiempo de estudio.
– Buscar aquellos momentos en los que tu mente es más productiva. Algunas personas tienen un ritmo vital matutino mientras que otras se sienten más enérgicas por la tarde o por la noche. Siempre que sea posible – ya que muchas veces nuestro estilo de vida nos lo impide – adecuaremos nuestro horario de estudio a nuestro biorritmo.
– Deja también momentos del día para organizar la agenda, y planifica siempre teniendo en cuenta un cierto porcentaje de tiempo para imprevistos y retrasos. Las planificaciones iniciales suelen ser siempre muy optimistas.
– Es especialmente importante el descanso. Deja espacios de la semana para el ocio y el descanso. Tu mente debe reposar y reponerse si realmente quieres tener un estudio productivo. Intenta dormir todo lo que necesitas, especialmente en época de exámenes.

4. Usar listas y tablas: simple pero efectivo

listas

Una lista de cosas para hacer es una parte esencial de la planificación ya que te ayuda a concretar qué tienes o no tienes que hacer y, por tanto, de qué manera debes organizar tu tiempo para hacer aquello que tienes en lista. Las listas son muy prácticas ya que muchas veces el simple hecho de escribir de manera explícita lo que debemos hacer nos ayuda a aclarar nuestra mente y a ser conscientes de nuestras necesidades.
La manera de hacer tus listas, como buena parte de la organización de tareas, es una cosa personal: puedes optar por agendas o cuadernos de papel o por las múltiples aplicaciones móviles que existen para ello. Pero para que sean realmente efectivas es importante que clasifiques o marques las tareas por orden de importancia o urgencia; y sobre todo que las mantengas actualizadas, tachando todo aquello que ya hayamos hecho e incorporando las nuevas tareas que nos vayan surgiendo.

5. Sé realista y flexible

La vida requiere atender muchas obligaciones, algunas de ellas imprevisibles. A la hora de programar tu tiempo de estudio debes tener en cuenta que no siempre te será posible seguir de manera estricta tu planificación. Además, tendemos a subestimar el tiempo que tardaremos en completar una tarea, así que – como hemos indicado anteriormente – deja ciertos periodos de tiempo para retrasos e imprevistos.
También es importante aprender de tus errores de planificación y si ves que una semana no has acabado las tareas que tenías previstas no porque no hayas cumplido con tu horario de estudio sino porque has intentado abarcar demasiado, sé más realista con los tiempos y las tareas que estableces para la semana próxima. Por tanto, planifica con antelación, de manera que puedas rectificar en caso de que surja algún imprevisto. En la planificación a largo plazo está la clave.

6. Revisa tu planificación de manera habitual

Registra tu progreso en tu plan de estudio y reflexiona sobre él. Anota lo que haces, lo que ya has hecho y lo que te queda por hacer: eso hace que tu programación sea lo más realista y concreta posible. Piensa sobre sus aciertos y errores y si necesitas rectificarla. Replanificar cuando sea necesario para adecuar la planificación original a las nuevas situaciones es algo que deberemos ir haciendo constantemente, y nos ayudará a optimizar nuestro rendimiento.

Mirella García Lucas

Fuentes:
CANO GARCÍA, E.; RUBIO CARBÓ, A.; SERRAT ANTOLÍ, N. Organizarse mejor. Habilidades, estrategias y hábitos de estudio. Barcelona: Editorial Graó, 2010.
University of Kent. How to manage your time effectively: https://www.kent.ac.uk/careers/sk/time.htm#Organising